LA MUJER QUE TRAJO LA LLUVIA
Obra en un acto original Alejandro Licona. mexicano. alejandro_licona@yahoo.com Nota 1: Solicitar autorización al autor Nota 2: Texto original Taberna de mala muerte. Varios PARROQUIANOS juegan naipes, vencidas o conversan ruidosamente. Poco después entran GREGORIO seguido de DON BLAS, quien se queda en la entrada. GREGORIO: ¿ Qué tienes ? ¿ Por qué no entras ? DON BLAS: ¿ Sabes qué, Goyo ? Ya lo pensé bien y mejor yo voy y entrego personalmente a Rosalinda. Esto nomás no va a resultar. GREGORIO: ( Mirándolo atónito). No estás hablando en serio ¿ Verdad ? Soltando una risita forzada). Tú siempre tan bromista. DON BLAS: Gregorio, es mi hija. GREGORIO: ( Violento). ¡ Y son nuestros negocios, Blas ! Si no acudimos los dos en las próximas semanas, vamos a valer para una pura y real chingada ( Calmándose). No puedes hacer ese viaje. Es larguísimo y peligroso, Blas. Si insistes, vas a tener que contratar a otro guardaespaldas y te recuerdo que nuestras finanzas penden de un hilo, muy delgadito por -cierto. Simplemente no podemos darnos ese lujo. DON BLAS: ¿ Y para qué otro guardaespaldas ? Con uno es suficiente. Me sé defender. GREGORIO: Sí, como en san Lorenzo de los negros. DON BLAS: Nos agarró desprevenidos. Tú ni cuenta te habías dado de que nos estaban asaltando. GREGORIO: Nos abarató y gacho un escuincle con una daga y eso que según esto, íbamos armados hasta los dientes. Blas, compadre. Confía en mí, cabrón. DON BLAS: No mames, Gregorio. En ti sí confío. Los que no me dan nada de confianza son los pelafustanes que hemos entrevistado. GREGORIO: ¿ Y a quién demonios quieres por guardaespaldas, Blas ? ¿ A una hermanita de la caridad ? No chingues. Debe ser un matón, un desalmado para que lo respeten. DON BLAS : Ajá. Un super cabrón que en cuanto se vea a solas con mi hija, se la ponche. No, Goyo. Cómo crees. Rosalinda, y no estoy hablando como papá Cuervo, está muy guapa. GREGORIO: Deja lo guapa, lo buenota ( Por la mirada asesina de DON BLAS).Dicho con todo respeto, compadre. Reconociendo la verdad ¿ Cierto o no mi ahijada está que se cae del árbol ? DON BLAS: Me estás dando la razón, Goyo. Encargársela a un pelafustán, es como ponerle un filete de este grueso delante de un perro hambriento. GREGORIO: Si le ofreces mucha lana por llevarla sana puede que no. DON BLAS: Pero puede que sí. La duda existe. Y yo así nomás no suelto a mi hija. GREGORIO: ( Rascándose la nuca). Bueno ¿ Y si pedimos referencias ? DON BLAS: ¿ A quién ? ¿ Al Tuercas, a la Marrana ? Se cubren unos a otros, hijo. Mejor sí me lanzo a llevarla yo, aunque en ello me vaya la vida. GREGORIO: Sí, y a mí que me lleve la chingada. DON BLAS: ¿ Podemos sentarnos ? Me caga estar discutiendo de pie. Los dos amigos se dirigen a una mesita vacía y toman asiento. GREGORIO: Blas ¿ Qué pasa si se pospone unos meses la boda, en lo que salimos de esto ? Mándale una carta al marqués. Dile la neta. Que te preocupa que su novia vaya a llegar calada. Que mejor tú se la entregas nuevecita, sin estrenar. Y hasta yo te acompaño, güey. DON BLAS hace un mohín de desaliento e irritación. DON BLAS: Mh, el marqués... GREGORIO: ¿ Qué, güey ? DON BLAS: Es un indeciso de primera. Lo de la boda no te creas que es un hecho. GREGORIO: Pero son novios. DON BLAS: Pero de carta y esas babosadas. Ya se enviaron mutuamente sus retratos y le hizo una propuesta de conocerse más a fondo, para –si se entienden- casarse. GREGORIO: ¿ Entonces no están apalabrados ? DON BLAS: No y ya me contó mi prima que una lagartona lo anda rondando ¿ Ves cuál es mi prisa ? Quiero que la vea en persona para que se acabe de decidir. Fuera otro cuate, ni me importaba pero es buen partido. Es un marqués. GREGORIO: Mmmh ¿ Y Rosalinda de veras está dispuesta a echarse el viaje, compadre ? DON BLAS: ¿ Por qué no habría de querer ? Bah. GREGORIO: Porque que mi ahijada, y perdón que te lo diga, es una mamona de aquellas ( Por la mirada airada de DON BLAS). Sí y tú mejor que nadie la conoce. El viaje no va a ser en diligencia. Es a caballo y con un montón de incomodidades a las que no está acostumbrada, Blas. DON BLAS: ( Irritado). No es mamona, es delicada que es diferente. GREGORIO: ¿ Ya le dijiste en qué condiciones va a viajar ? DON BLAS: Para qué preocuparla por anticipado. GREGORIO: Falta que a las primeras de cambio se eche para atrás y no quiera ir, si no es en diligencia o en andas ( Subrayando). Y no tenemos dinero para eso, hijo. Tú acá matándote con los preparativos, para que la niña a la mera hora no quiera ir. DON BLAS: Va porque va. Nomás eso me faltaba. GREGORIO: Eso hay que verlo...Oye, hijo. Se me acaba de ocurrir ¿ Y si afeamos a tu hija ? DON BLAS: ¿ Para que acepte ir a caballo ? ¿ Qué tiene que ver ? GREGORIO: No, güey. Para que no despierte tentaciones en el mono que la escolte. Con pintarle los dientes de negro para que parezca chimuela, unos granotes en la cara y que se ponga una almohada en la panza, no va a haber quién quiera echársela ¿ Cómo ves ? DON BLAS: Suena bien pero ¿ No se irá a dar cuenta? GREGORIO: Si usa velo siempre, no. Se va a asar pero.. París bien vale una misa. DON BLAS: Hijo, no sé. GREGORIO: Oh, cabrón. Si se te ocurre algo mejor, escúpelo si no cállate. Y abre bien los ojos. Con suerte y aquí encontramos a nuestro hombre. Un TABERNERO se acerca. GREGORIO: Dos vasos del mejor vino que tengas. TABERNERO: Sólo tenemos de la casa y aguardiente. GREGORIO: Vino entonces. DON BLAS: ( En voz baja). Pregúntale si sabe de alguien. GREGORIO se irrita por la petición pero accede. GREGORIO: Tabernero, andamos buscando... GREGORIO no termina. Una súbita y violenta discusión estalla en una mesa cercana. Se ponen de pie un MALEANTE y CATALINA, quien viste y se comporta como hombre. MALEANTE 1: ¡ Te voy a pagar una chingada, pinche tramposo de mierda ! CATALINA: A mí nadie me llama tramposo, hijo de la gran puta y vive para contarlo. O te retractas y pagas o aquí te quedas, cabrón. MALEANTE 2: Mejor págale, hijo. No te metas en pedos. MALEANTE 1: Ni madres, qué. Ni me retracto ni te pago, ojete y hazle como quieras, idiota. CATALINA desenfunda su espada. MALEANTE 2: No seas pendejo, hijo. Paga y discúlpate. TABERNERO: Uta madre. Otro pleito ( A GREGORIO y DON BLAS). Si gustan hacerse para allá. Va a ser rápido. DON BLAS y GREGORIO obedecen. El MALEANTE 1 desenfunda su espada y comienza un duelo encarnizado donde al principio los dos contrincantes parecen estar en igualdad de condiciones pero conforme avanza el combate, CATALINA empieza a dominar. Le suelta una estocada y el MALEANTE 1 cae herido de muerte. MALEANTE 2: Te lo dije, pendejo. Ay. TABERNERO: Rápido, sáquenlo de aquí. Que se muera en la calle. No quiero líos. CATALINA: Pero antes... CATALINA se agacha y de un jalón le arrebata su bolsa con dinero. Con prisa cuenta y tomando unas monedas, le arroja el resto. CATALINA: Cuenta saldada. Nos vemos en el infierno, hijo de tu pinche madre. El MALEANTE 2 saca arrastrando a su compañero. CATALINA: ( A todos). ¿ Ustedes que ven, cabrones ? El resto de los PARROQUIANOS de inmediato vuelve a lo suyo. TABERNERO: Vino me dijeron ¿ Verdad ? GREGORIO: Oiga ¿ Quién es el bravucón ? Es bueno para la espada ¿ No ? TABERNERO: Es un hijo de la chingada. Ya no veo la hora en que se vaya de aquí. Esta semana se ha despachado a tres cabrones. Me vayan a clausurar por su culpa. GREGORIO: ¿ Y cómo ve ? ¿ Se ofenderá si le enviamos una copa ? DON BLAS: ( Alarmado). Goyo, no... TABERNERO: No veo por qué no. A la gorra no hay quién le corra ¿ Le envío la copa ? GREGORIO: De lo que él esté tomando. El TABERNERO se retira a servir las copas. DON BLAS: ¿ Te has vuelto loco ? El no puede ser. GREGORIO: ¿ Y por qué no ? ¿ No lo acabas de ver pelear ? Que manera de manejar la espada. Y está jovencito. Ese es nuestro hombre, Blas. No hay vuelta de hoja. DON BLAS: ( Para sí). Lo que tiene qué hacer uno por los hijos ( A GREGORIO). ¿ Y te parece confiable ? GREGORIO: Más bien un cabrón redomado. Un auténtico hijo de la chingada. Lo que necesitamos. Ahora nomás es cosa de llegarle al precio. Ojalá no se mande. El TABERNERO le pone la copa a CATALINA. Esta le pregunta que quién se la manda. El TABERNERO le cuchichea, señalando a la mesa de los dos amigos. CATALINA apura el vino y se acerca a GREGORIO y DON BLAS. CATALINA: Se agradece la gentileza, caballeros. GREGORIO: ¿ Gusta sentarse ? Quisiéramos palabrear un poco con usted. DON BLAS: Negocios. CATALINA se sienta. CATALINA: Ustedes dirán para qué soy bueno. GREGORIO: Es algo muy sencillo. Se trata de llevar a una pobre muchacha, fea como la desgracia, a la ciudad de Santiago de Querétaro. DON BLAS: Se le pagaría por eso... GREGORIO: La cosa es que llegue sana y salva. Sin un rasguño e...íntegra. Usted sabe. CATALINA: No ¿ Cómo íntegra ? DON BLAS: Virgen. Como siempre ha estado. CATALINA: Y así seguirá si de veras está como me la describen. GREGORIO: Sí, pobrecita. Salió al papá. Cosas del destino. Tan horrible está que tiene que usar velo siempre. Imagínese. Y gorda como vaca. DON BLAS: ( Mirando irritado a GREGORIO). Y nos preguntamos si a usted, perdón ¿ Cuál es su nombre ? CATALINA: Alonso. Alonso Erausto. DON BLAS: Si usted, don Alonso, estaría dispuesto a llevarla. CATALINA: ¿ Cuánto ofrecen ? DON BLAS saca una bolsita con monedas y la pone delante de CATALINA. DON BLAS: Y otra parte igual al entregarla. CATALINA cuenta el dinero. Se muestra interesada. CATALINA: Déme caballos y cerramos el trato. GREGORIO: Délo por hecho ¿ Cuándo puede usted partir ? CATALINA: Por mí de inmediato. Este pinche pueblo ya me estaba aburriendo. DON BLAS: ¿ Le parece bien que mañana nos veamos aquí temprano? CATALINA: Hecho y con su permiso. CATALINA toma la bolsa con el dinero. DON BLAS hace el intento de tomarlo también. CATALINA: ¿ Qué ? ¿ Desconfía de mí ? Los Erausto -tienen palabra. GREGORIO: En lo absoluto. Aquí mi compadre es muy arrebatado ( Subrayando). y muy pendejo. Aquí lo estaremos esperando como quedamos. Gracias por su tiempo. CATALINA: Está bueno. Con su permiso, caballeros. CATALINA se regresa a su mesa a seguir jugando. GREGORIO: ( Apretando los dientes). ¿ Qué haces, idiota ? DON BLAS: ¿ Y si se clava el dinero ? Tú mismo acabas de decir que no tenemos mucho. GREGORIO: Sí, cabrón pero ni modo de ofenderlo, dándoselo hasta mañana. No chingues ¿ Quieres que nos rejonée como al imbécil de hace rato ? TABERNERO: ( Acercándose). ¿ Les servimos igual ? DON BLAS: Sí, oiga. El joven éste, Alonso ¿ Que tan confiable es ? TABERNERO: Pues...tan confiable como usted o como yo. DON BLAS: Quiero decir ¿ Es mujeriego ? ¿ Viola chavas ? ¿ Qué ? TABERNERO: ( Sonriendo). ¿ Alonso ? El TABERNERO suelta una carcajada pero de inmediato se pone serio como temiendo ser escuchado por CATALINA. TABERNERO: No que yo sepa. Si son derechos con él, Alonso respeta y cumple. Pero si lo engañan, cuidado. Se sale de sus casillas y es una fiera. GREGORIO: ¿ Por qué se río ? TABERNERO: Por estúpido. No me hagan caso. Otra ronda de lo mismo ¿Verdad ? DON BLAS: ( Deteniéndolo). ¿ Qué problema hay con Alonso ? TABERNERO: ( Nervioso). Les aseguro que ninguno, señores. DON BLAS: ¡ Estoy poniendo a mi hija en sus manos, para que la lleve sana y salva a Querétaro ! Si sabe algo, dígalo ya. TABERNERO: ¿ Su hija ?...No corre peligro, señor. GREGORIO: Quisiéramos estar seguros ( Sacando discreto una moneda). No tiene por qué escucharlo nadie. Si nos da más informes, sabremos ser agradecidos. El TABERNERO mira la moneda y se inclina sobre la mesa, fingiendo limpiarla. TABERNERO: El señor Alonso no es hombre... DON BLAS: ¿ Es maricón ? TABERNERO: No me malentiendan. Alonso en realidad es mujer. DON BLAS: ¿ Qué ? GREGORIO: Baja la voz, güey y cállate. Continúe por favor. TABERNERO: Su papá siempre quiso tener un hijo y cuando ella nació, no saben. Se ofendió muchísimo, tanto que durante años hizo como que ella o sea Alonso, no existiera. En parte porque su mujer murió al dar a luz y se quedó completamente solo y en parte porque el anhelo de su corazón era tener un varón. Alguien que preservara el apellido Erausto y heredarle no sólo todos sus bienes, si no cuanta maña sabía de espadazos, engaño con naipes y el refinado arte de seducir a una mujer... Un cenital baña a CATALINA. Todo en su derredor se oscurece. CATALINA está ensimismada. TABERNERO: Un día, estando ella muy chica se presentó ante el papá, rapada y vestida como hombre... Entra al área de luz una jovencita vestida como hombre. Se dirige a CATALINA. JOVENCITA: Quíhubole, cabrón ¿ Qué pedo ? CATALINA sale de su abstracción y mira a la JOVENCITA. La mira largamente y sonríe divertida. JOVENCITA: ( Desenfundando una espada de madera). Te reto a un duelo. Es a muerte. Chin chin el que se raje. CATALINA se pone de pie, enternecida. CATALINA: Nunca extiendas del todo tu brazo. Mantenlo ligeramente doblado para que tengas juego de codo y de muñeca. Fíjate, así... CATALINA le enseña a la JOVENCITA los rudimentos de la esgrima. TABERNERO : Y el papá aceptó el engaño. Como era un cabrón de aquellos, le enseñó cuantas mañas sabía que eran bastantes. Y la joven Catalina por primera vez en su vida se sintió aceptada y amada. Dejó de llamarse Catalina y desde ese día fue Alonso... DON BLAS: ¿ Es marimacho entonces ? GREGORIO: Blas, no interrumpas, cabrón. DON BLAS: Sólo quiero saber, güey. Dejan de practicar esgrima. La JOVENCITA se dirige a la mesa y poniendo sobre la misma una valija de viaje, comienza a llenarla con ropa. CATALINA: ( Ufana). ¿ Ya te contaron, apá ? JOVENCITA: ¿ De qué, Alonso ? CATALINA: Tuve otro pleito en la taberna de Matías. Con dos pendejos que según esto eran guardias reales. La multa ya la pagué de mi dinero ( La JOVENCITA no le hace caso). Ni a melón me supieron. A los dos me los abaraté de inmediato. Hubieras visto el desmadre. Ya comienzan a respetarme, apá. JOVENCITA: ( Sin mirarlo). ¿ Y ahora por qué fue, hijo ? CATALINA: ( Titubeando). Pues...Se burlaron de mí. Eso no se hace. No los maté, sólo los herí ( Ensimismada). Desgraciados, infelices...pero no me dejé, papá. Los hice pagar caro. CATALINA mira con angustia creciente como su padre sigue haciendo su maleta. CATALINA: No sé si ya vistes el caballo nuevo ¿ A poco no está precioso ? Es de muy buena ley...Es para tí, papá. JOVENCITA: Alonso...Tengo que irme a Barcelona a arreglar unos asuntos de tu abuelo. No sé cuánto tiempo me vaya a tardar. Ahí te encargo la...la casa ¿ Dinero ? Te dejo un poco. Como sea, ya te lo sabes ganar. CATALINA: Sí, apá. JOVENCITA: ( Tomando la valija). Bueno, pues nos estamos viendo. Suerte. CATALINA: Sí, apá. Buen viaje. CATALINA hace el ademán de querer abrazar a su padre pero éste, con la mirada lo detiene. JOVENCITA: Cuídate. CATALINA asiente y con tristeza lo ve partir. TABERNERO: Y no se llevó el caballo que Catalina con tantos sacrificios le había conseguido a su padre para agradarlo ¿ Qué tiene ? Así es entre hombres. Los meses pasaron y ella seguía esperándolo, incrementando mientras tanto sus fechorías para rendirle buenas cuentas a su padre y éste se sintiera orgulloso de su hijo Alonso ¿ Querías encenderla de furia ? Dile solamente marimacha y la gente en el pueblo muy pronto dejó de llamarla así. Dejaron de verla con lástima o de hacer chistes a sus espaldas. Se dio a respetar... GREGORIO: ¿ Y qué pasó con su papá ? TABERNERO: Nunca jamás regresó... Entra FABIÁN, un aventurero. FABIÁN: Alonso, supongo. CATALINA: ¿ Quién le busca ? FABIÁN: Alguien que ha oído de su fama y que quiere comprobarla. Recompensa habrá si demuestra ser digno de combate. CATALINA: ¿ La recompensa es la vida ? FABIÁN: Algo más valioso. Una bolsa llena de plata. DON BLAS: ¿ Y ese güey quién es ? TABERNERO: Era un aventurero de nombre Fabián. Andaba en busca de secuaces para vengarse de un terrateniente y en Catalina encontró a un aliado poderoso. CATALINA: Me cuadra la recompensa. FABIÁN: Si quedas vivo para cobrarla. Los dos oponentes desenfundan sus respectivas espadas y pelean. TABERNERO: La lucha fue larga. Los dos eran excelentes espadachines. Mientras peleaban, Catalina miraba el rostro de su oponente. Era bien parecido, brillaba de juventud y Catalina sintió en Ella, algo nuevo, desconocido. Fuerte y más ardiente que el fuego. GREGORIO: Se enamoró de él. El combate continúa. De pronto FABIÁN retrocede, alzando los brazos. FABIÁN: ¡ Suficiente ! La recompensa es tuya. Vive Dios que era cierta tu fama y quiero brindar por ella. CATALINA: ( Enfundando su espada). Eres bueno con la espada. FABIÁN: Y para muchas otras cosas más ¡ Tabernero ! TABERNERO: Voy...( Llegando al área de luz). ¿ Que gustan los señores ? FABIÁN: Tráete dos botellas del mejor aguardiente que tengas, que Alonso y yo tenemos mucho de qué hablar. TABERNERO: De inmediato, señor. Tomen asiento por favor El TABERNERO se marcha por dos botellas de aguardiente. FABIÁN y CATALINA toman asiento. Ella no deja de mirarlo con arrobo. TABERNERO: ( Dejando dos botellas sobre la mesa). Esa tarde se emborracharon. Cantaron, rieron y se hicieron mutuamente trampas en los naipes. Cualquiera que los viera, juraría que tenían años de conocerse. CATALINA: ( Ebria). ¿ Sabes qué, hijo ? Me caes a toda madre. FABIÁN: ( Ebrio). Tú también, cabrón. Júntate conmigo y verás que te llenas de dinero y de viejas. CATALINA: ( Acariciándole el cabello). ¿ Usas algo especial para el cabello ? Lo tienes poca madre. FABIÁN: ( Tras pausa. Mirándola fijamente). ¿ Qué pasó, mi Alonso ? Vayan a pensar que somos puñales. CATALINA: Es cariño de amigos, güey. No se esponje, cabrón. Que se le quiere bien. FABIÁN: ( Quitándole la mano de su cabello). Ah...Oye, Alonso. Con todo respeto. De amigo a amigo ¿ Tú no tienes hermanas ? Porque de estarte viendo, como que me gustaría conocerlas, si es que tienes. CATALINA: Sólo una y está guapísima. Tú dices si te la echo a caminar. FABIÁN: ( Receloso). ¿ Y no te importa que yo con tu hermana ? ( Con ira). Porque a las mías, ningún pendejo las toca. CATALINA: Tampoco a la mía...pero contigo es diferente, Fabián. Me cuadras y un chingo para cuñado FABIÁN: ( Ufano). Pues el sentimiento es mutuo, Alonso y brindo por ello. Salud. CATALINA: Salud. FABIÁN: ¿ Vamos con las putas ? Porque nomás de imaginarme a tu hermana, me dieron ganas de tirar el chincual. Yo invito, güey. CATALINA: ¿ Y por qué mejor no te aguantas y...lo tiras con ella ? FABIÁN: ¿ No te molesta que me coja a tu hermana ? CATALINA: Contigo es diferente y conociéndola ( Pícara). La vas a volver loca, cabrón. Te las va a dar luego luego. FABIÁN: Sin verla quiero con ella pero en buen plan, Alonso. Enamorarla primero, recitarle versos de amor. Decirle que es hermosa cual ninguna y si ella acepta, posar mis labios en los suyos. La pienso respetar, Alonso. CATALINA se ha estremecido con-las palabras de FABIÁN. CATALINA: ¿ Y como qué verso le recitarías ? FABIÁN: ¿ Que no he de ver tu semblante ? ¿ Que no he de escuchar tus ecos ? ¿ Que no he de gozar tus brazos ? ¿ Ni me ha de animar tu aliento ? ¡ Ay, mi bien ! ¡ Ay, prenda mía ! ¡ Dulce fin de mis deseos ! ¿ Por qué me llevas el alma, dejándome el sentimiento ? Mira que es contradicción que no cabe en un sujeto tanta muerte en una vida tanto dolor en un muerto. Más ya que es preciso ¡ Ay, triste ! en mi infelice suceso ni vivir con la esperanza ni morir con el tormento... CATALINA queda impactada. FABIÁN apura el contenido de su vaso y se marcha. CATALINA se pone de pie y avanza a proscenio, mirándose en un imaginario espejo. Se toca la ropa y luego la corta cabellera. Se angustia y sale a toda prisa. TABERNERO: Y todos los demás ni en cuenta. Esa noche se fueron con las putas... DON BLAS: ¿ Catalina también ? TABERNERO: ( Encogiéndose de hombros). Sí. Mientras Fabián hacía lo suyo, Catalina atormentaba a una barragana, preguntándole cómo debe de comportarse una dama. cómo hablar, cómo moverse o cómo caminar. Peor maestra no pudo tener pero estaba decidida a tener por amante a Fabián. GREGORIO: ¿ Y lo logró ? TABERNERO: A todos nos desconcertó muchísimo verla llegar ese día a la taberna vestida de mujer ¿ Era Catalina o alguien parecido a ella ? Entra CATALINA vestida de mujer. Trae una peluca. TABERNERO: ( Acercándose a CATALINA). ¿ Se le ofrece algo ? CATALINA: ¿ No ha llegado Fabián, Matías ? TABERNERO: ¿ Don Alonso ? CATALINA: Donde se te ocurra decirme Alonso delante de Fabián, juro que te parto en dos, Matías ( En voz alta). Y eso también va para todos ustedes, bola de pendejos. Cuidadito y la rieguen. TABERNERO: ¿ Algo de tomar, Alonsa ? CATALINA toma con violencia por la ropa al TABERNERO. CATALINA: ( Apretando los dientes). Mi nombre es Catalina, idiota ¿ Ya se te olvidó ? TABERNERO: ( Cauto). ¿ Algo de beber, Catalina ? CATALINA: ¿ Qué se supone toman las mujeres ? TABERNERO: Pues, jerecito pero de eso no hay aquí. Sólo vino y aguardiente. CATALINA: Uta madre. Y con los nervios que me cargo, lo que más se me antoja es un fogonazo, pero ni modo de estar bebiendo aguardiente ¿ Qué pensaría él ? TABERNERO: ¿ Quién...Catalina ? CATALINA: ¿ Qué tienes, Matías ? Esta tarde estás más pendejo que de costumbre ¡ Pues, Fabián ! ¿ Quién más había de ser ? TABERNERO: Vino no se vería tan mal. CATALINA: Sea pues, vino pero derecho. Nada de que le echas agua o te agarro a chingadazos. Me pudre tomar vino aguado. TABERNERO: Sí...Catalina ( A los dos amigos). Me oía tan raro diciéndole así. Catalina. Puta, n otros tiempos me hubiera costado los dientes pronunciar su verdadero nombre. Ah, ahí llega la razón de su desvarío... Entra FABIÁN. CATALINA al verlo llegar se pone de pie. CATALINA: ¡ Quihúbole, güey...( Se detiene. Recapacitando). ¿ El señor Fabían ? FABIÁN: ( Embelesado). A sus pies. FABIÁN besa su mano. Ella hace una torpe reverencia. Se miran largamente, con arrobo. Entra música. Ellos bailan una pavana. TABERNERO: Aquello fue amor a primera vista. Qué bárbaros, cómo se miraban. Todo fue suspiros y melcocha. DON BLAS: Y que se la coge. GREGORIO: Blas, no seas prosaico y deja que el joven termine su relato. Termina la pavana. Hacen una reverencia y los dos se marchan muy abrazados. DON BLAS: Sí pero ¿ Qué pasó ? ¿ Hubo o no hubo acción ? TABERNERO: El cabrón más grande del condado, fuera de Catalina, había sucumbido ante el amor. Decidió respetarla. Hubiera sido otra, ni lo pensaba. Catalina, no. Ella era diferente. Entra FABIÁN cantando. Se dirige a una mesita y se sienta, ensoñador. FABIÁN: Este amoroso tormento / que en mi corazón se ve / sé que lo siento y no sé / la causa por qué lo siento / Siento una grave agonía por lograr un devaneo / que empieza como deseo y para en melancolía... Entra CATALINA vestida como hombre. Se le ve contrariada. CATALINA: ¿ Qué pasó, güey ? Te viste lento ¿ Qué ? ¿ No te cuadró mi hermana ? FABIÁN: ( Suspirando). ¿ Que si me cuadró ? La mar hijo. Que mujer tan bella, carajo. CATALINA: ¿ Y entonces ? La tenías aquí, comiendo de tu mano ¿ Por qué no le llegaste ? FABIÁN: Porque la amo y porque no es correcto cogérsela a las primeras de cambio, güey. Por eso. CATALINA: Pero si ella quería también. FABIÁN: ( Súbitamente alarmado). ¿ Que Catalina no es virgen ? CATALINA: ( Con pesar). Sí...Y por lo mismo ya le anda por conocer varón. Hazle un favor y échatela. FABIÁN: Con Catalina, no. Es diferente. Si me acuesto con ella, será después de habernos casado. CATALINA: ( Atónita. Tras breve pausa). ¿ Tú estarías dispuesto a casarte con ella ? FABIÁN: Lo he pensado... CATALINA: ¿ Pero ? FABIÁN: No sé, güey. Como que a tu hermana le hace falta ser más femenina, más mujer para que me entiendas. Es medio machorrona. CATALINA: Pero tiene tetas, buena pierna. Nalgas no se diga. FABIÁN: Sí, cabrón, pero si tuviera lo que te digo. Ese no sé qué, que tienen las damas-damas, me cae que ahorita mismo me casaba con ella. CATALINA se examina con desilusión. FABIÁN: Pero de que me gusta, me encanta la cabrona. Que ojos, que cara. Si tú estás de acuerdo, me gustaría hablarle de amores...¿ Alonso ? CATALINA: ¿ Eh ? Sí, claro. Por mí, adelante... FABIÁN: ¿ Qué tienes, güey ? De repente te quedaste pensativo ¿ Dije algo indebido de tu hermana ? CATALINA: Pero si cambia ¿ Te casarías con ella ? FABIÁN se hace para adelante para hablarle confidencialmente. FABIÁN: Hijo, a ti como su único pariente, te pido la mano de ella ¿ Mh ? ¿Qué dices ? CATALINA sonríe. CATALINA: ( Conmovida). Pero por supuesto, Fabían. Me emociona tu petición y...la vas a hacer muy feliz. Entra el TABERNERO. TABERNERO: ¿ Va a querer vino la señori.../ CATALINA con violencia le agarra de la ropa, sacudiéndolo. CATALINA: ¡ ¿ Y a quién chingaos le dices señori ? ! TABERNERO: ( Asustado). A nadie ¿ Alonso o Ca ? CATALINA: ( Pensándolo un instante). Alonso por supuesto, idiota. Vino, quiero vino. Digo, aguardiente. Que me quiero emborrachar aquí con mi cuñado. TABERNERO: ( Desconcertado). Ahorita les traigo dos botellas ( Para sí). Qué genio. FABIÁN: ( Cantando). Este amoroso tormento... CATALINA Y FABIÁN : ...Que en mi corazón se ve / sé que lo siento y no sé / la causa por qué lo siento Siento una grave agonía / por lograr un devaneo / que empieza como deseo / y para en melancolía... TABERNERO: Catalina desde ese momento se esmeró en ser una dama-dama pero aquí en el pueblo, eso nomás no existe. Aún así se siguieron viendo y dicen - a mí no me consta - que llegaron a amarse. Yo digo que sí porque su rostro brillaba. Había en ella una furia por la vida --que no habíamos visto antes. Aunque a veces esa dicha se opacaba por su deseo de ser una mujer completa. GREGORIO: ¿ Llegaron a casarse ? TABERNERO: No. Fue dichosa a su modo pero desgraciadamente por muy poco tiempo... FABIÁN se pone de pie y sin dejar de mirar a CATALINA, se despide agitando su mano. DON BLAS: ¿ La abandonó ? TABERNERO: No. Una noche simplemente Fabián no llegó a casa de Catalina. Esta preocupada salió a buscarlo. Nos encontró a varios, con linternas en mano iluminando su cuerpo, tirado en medio de la calle, en un charco de sangre... Nunca se supo quién lo mató ( Suspirando). Catalina furiosa, anduvo investigando sin hallar nunca al culpable y fue tanta su pena, que decidió meterse a un convento. GREGORIO: ¿ Catalina de monja ? TABERNERO: Sí... Abismalmente triste, CATALINA se coloca una toca de monja. El TABERNERO también se coloca una toca. TABERNERO: Así habrá durado ¿ Qué ? ¿ Un año ? Al principio la dura vida monacal le sirvió como castigo, porque ella en el fondo se sentía culpable de la muerte de su amante. Si hubiera estado ahí, se decía, no lo habrían matado. Pero aquello no duró. Catalina no estaba hecha para estar encerrada en un convento y los problemas comenzaron... CATALINA: ¡ Órale, hijos de su pinche madre ! Una limosna para las ánimas benditas del purgatorio y al que no se moche, se lo va a llevar la chingada. Todos con premura depositan dinero en la alcancía que carga CATALINA. TABERNERO: No, en el convento tenía aterrorizadas a todas las monjas, empezando por la madre superiora... El TABERNERO se acerca a CATALINA. TABERNERO: ( Hablando con dulzura). Hermana Catalina. CATALINA: ( Impaciente). ¿ Ahora qué, ruca ? TABERNERO: Me preguntaba si usted sabía del vino de consagrar. No lo hallamos por ninguna parte y padre Jacinto no puede dar misa. CATALINA: Me lo tomé yo. Estoy triste, necesito alivianarme ¿ Algún problema ? TABERNERO: Es que ya están todas esperando la santa misa y sin vino, no puede haber consagración. CATALINA: Uh que la chingada. Tenga. Es del mío. TABERNERO: ( Oliéndolo con desagrado). Este no es vino, hermana Catalina. Es aguardiente. CATALINA: ¿ Y ? ¿ Es alcohol, no ? Para el caso es lo mismo. TABERNERO: La sangre de Cristo debe ser roja, no amarilla, hermana Catalina. Y no debe oler tan fuerte. CATALINA: ( Sonriendo siniestra). Pues si el padrecito quiere consagrar sangre, sangre tendrá y por galones. De eso me encargo ahorita mismo. TABERNERO: Pensándolo bien no creo que haya problema en que consagre aguardiente. CATALINA: Y si lo hay, que me venga a reclamar, si es que se atreve el infeliz. TABERNERO: Usted tranquila, hermana ¿ No piensa ir a misa ? CATALINA: No, me aburre. TABERNERO: Está bien, está bien. Nada más preguntaba...( Inicia mutis pero se detiene). Hermana Catalina... CATALINA: ( Conteniéndose). ¿ Qué,"hermana" ? TABERNERO: ¿ Que usted apuñaleó a un pobre arriero ? CATALINA: No quiso aceptar a Jesucristo como su Señor y salvador. Y pensé. Tal vez lo haga viéndose a las puertas de la muerte. Y sí, resultó. ( Sonriendo). Ganamos un alma para el Señor. TABERNERO: ( Aterrada. Sonriendo). Ah, que bien. Con tu permiso... El TABERNERO se acerca a donde GREGORIO y DON BLAS. Se quita la toca. TABERNERO: Y así por el estilo. Un buen día salió con su alcancía y ya no regresó. Alguien encontró tirada su ropa de monja en una vereda. Y desde ese día, Alonso regresó. La luz retorna con intensidad al escenario. GREGORIO deja de juguetear con la moneda y se la entrega al TABERNERO. TABERNERO: Ahorita les traigo sus vasos... El TABERNERO se retira. GREGORIO: No,pues ya la hicimos, compadre. Es valiente, derecha y además es mujer. Ni siquiera tortillera. Más adecuada, no la podemos encontrar ¿ Qué tienes ? DON BLAS: ¿ De veras será mujer ? Por más que la veo no le encuentro forma. GREGORIO: No, sí es. Tiene bonitos ojos ( Por DON BLAS que intenta girarse). No-voltees-a-verla. Nos está mirando. De repente se escucha un canto. Todos en la taberna se congelan del susto y guardan silencio. CATALINA se pone lívida de la furia. FUEREÑO: ( Desde afuera)....Este amoroso tormento/ que en mi corazón se ve / sé que lo siento y no sé / la causa por qué lo siento... Entra el FUEREÑO.CATALINA enfurecida se pone de pie. FUEREÑO: ( Entrando. Ebrio). ¡ Buenas tardes a todos ! No puede decir más. CATALINA de varios golpes, lo deja inconsciente. Dos PARROQUIANOS se ponen de pie con calma y como algo cotidiano, lo sacan arrastrando de ahí. Mientras tanto el TABERNERO llega a la mesa de los dos amigos y deja sendos vasos con vino. TABERNERO: ( Confidencial). Se me olvidaba. Nunca canten esa canción delante de ella. Los amigos asienten y beben. Luz a otra parte del escenario. El TABERNERO, los PARROQUIANOS y DON BLAS se marchan. CATALINA y GREGORIO se dirigen al área de luz. GREGORIO: Aquí está la dirección donde deben de llegar. Los caballos están aquí a la vuelta, en la caballeriza. CATALINA: ¿ Y qué pasa con la dama que no aparece ? Si salimos más tarde, nos va a agarrar la noche. Y la damita va a tener qué dormir en el suelo en pleno campo. GREGORIO: Ya estaban listos. No sé qué suceda. CATALINA: Pinches viejas. Y más las feas. Quieren arreglar lo que ya no tiene remedio. Vaya y cuchilee a su amigo, que no tengo su tiempo. En un extremo del escenario entran DON BLAS y ROSALINDA. Esta última con la botarga y con el velo en la mano. DON BLAS: ¡ Por última vez, Rosalinda ! ¡ Ponte ese velo ! ROSALINDA: ( Con acento de niña popis). ¿ Con este calor ? Estás como operado del cerebro. Además me maquillé ¿ Ves ? No en balde me pasé toda la mañana frente al espejo. DON BLAS: Ponte ese velo, Rosalinda o juro por la virgen de los Remedios que te quito el maquillaje a punta de guantazos. ROSALINDA: Ay, cálmate ruco. Se te va a subir el azúcar ( Viendo en derredor). ¿ Qué ? ¿ Dón-de-es-tá-el-ca-rrua-je ? DON BLAS: No hay tal. Te la vas a aventar a caballo. ROSALINDA: ¿ Qué ? ¿ Yo viajar en caballo ? Para nada Te pasas, apá. Yo-no-voy-a-lle-gar-en-cuaco. O me pones una calesa o no hay viaje. DON BLAS: Está bien. Como gustes. Quédate. No hay boda. Y te recuerdo que ya tienes veinte años ( Con saña). Eres una solterona. ROSALINDA resiente el comentario. Guarda silencio por unos instantes. ROSALINDA: ( Con mohín de berrinche). Apá ¿ Cómo van a llegar mis encantos, después de días de montar a caballo ? Todos magullados. DON BLAS: Ya se encargará el marqués de ponerlos en su lugar. Y por última vez ¡ Ponte ese fregado velo ! ROSALINDA obedece, retobada. Ella y DON BLAS se acercan a CATALINA y a GREGORIO. CATALINA: Vaya. Ya era hora ( Examinando a ROSALINDA como si fuera un objeto.Con desprecio). ¿ Esta es la novia ? GREGORIO: Tiene bonitos ojos. CATALINA: Va a estar fácil. Será como arrear ganado. ¿ Y ese otro caballo lleno de madres ? DON BLAS: Cosas de mujeres. Vestidos, alhajas, chunches CATALINA: Vamos a ir más lentos. DON BLAS: Cuando gusten, pueden partir. Hija, que Dios te guarde y te bendiga. Llegando por favor me escribes. CATALINA: ¿ Que hay del resto del dinero ? DON BLAS: Llegando a Querétaro busque al comendador Gálvez. Le muestra esta carta y le enseña a mi hija. El le pagará. CATALINA: En marcha, pues. Nos vemos, señores. GREGORIO: Que tengan buen viaje. Adiós, ahijada. ROSALINDA agita la mano despidiéndose. Se marchan CATALINA y ROSALINDA. GREGORIO: ¿ Cómo le hiciste para convencerla ? DON BLAS: Ya ves. Me impuse como padre. GREGORIO: Mh ¿ Y por qué siempre le pusiste la almohada y el velo ? Ya no era necesario. DON BLAS: Oh,cabrón ¿ Quién te entiende ? ¿ No me dijiste primero que lo hiciera ? GREGORIO: Porque pensábamos que era hombre. DON BLAS: Sí, pero ya le habíamos dicho que estaba gorda y fea. Ve que no es cierto y para qué quieres. GREGORIO: ¿ Y si descubre el engaño ? DON BLAS: Ya aleccioné a Rosalinda para que dijera que era una medida de protección en contra de ella, de Catalina. Porque nosotros, su papá y padrino, pensamos que podría sentirse tentado a abusar de ella. GREGORIO: Bueno, pues. A los negocios, Blas y que Dios cuide de ellas. DON BLAS: Más nos vale... GREGORIO hace el ademán de retirarse pero se detiene al ver como DON BLAS se queda mirando cómo se alejan las mujeres. GREGORIO: Está en buenas manos, hijo. Vámonos ya. DON BLAS: Un mal presentimiento oprime mi corazón, Goyo. GREGORIO: Y yo te voy a oprimir los güevos si no nos marchamos ya, Blas. Déjalas. Van a llegar bien. Nada convencido, DON BLAS se deja llevar por GREGORIO. Ambos salen. La escena queda vacía por unos momentos. Poco después entran CATALINA y ROSALINDA montando a caballo. CATALINA: ( Irritada). ¿ Podrías ir un poco más de prisa ? A este paso vamos a llegar el año que entra. ROSALINDA: Ay, hago lo que puedo. Además no me tutees que no somos iguales, pelado éste. CATALINA: En primera me pagaron por llevarte, no por soportarte. En segunda, mi tiempo es valioso.No me gusta desperdiciarlo con muchachitas..tontas. ROSALINDA: ¿ Tonta yo, zascandil ? CATALINA: O pendeja, es lo mismo. Es que te aplicas o juro por la virgen de los Remedios que te llevo arrastrando de las greñas hasta Querétaro ROSALINDA: Me niego a continuar. Véle a decir majaderías a la más vieja y arrugada de tu familia. Soy-una-dama. CATALINA resiente esto último. Por unos instantes se queda pensativa, mirándola con atención. CATALINA: ¿ Educada supongo con los mejores maestros ? Criada con damas de alta sociedad. ROSALINDA: Aunque lo dudes, barbaján. CATALINA: ( Haciendo una reverencia). ¿ Tendría la bondad, la gracia, de proseguir el viaje en atención de poder llegar a un sitio más o menos confortable y así no pernoctar en pleno campo, lleno de humedad y de alimañas ? ROSALINDA: No tengo ningún inconveniente, caballero. ( Con súbita alarma). ¿ Que si no nos apuramos, dormiremos en pleno campo ? CATALINA: Me temo que así será. No es tan desagradable. Se pueden ver la luna y las estrellas y calentarse con una buena fogata. ROSALINDA: Pero ¿ No hay bandidos ? CATALINA: ( Tocando su espada). Que se atrevan los infelices siquiera a acercarse y verán cómo les va ¿ Nos vamos ? ROSALINDA asiente. Reanudan el camino y salen. Cambio a luz de noche .Ruidos de bosque. Entran CATALINA y ROSALINDA, ésta última cantando. ROSALINDA:...Este amoroso tormento / que en mi corazón se ve / sé que lo siento y no sé la causa por qué lo siento... CATALINA va seria, ensimismada. ROSALINDA: Siento una grave agonía / por lograr un devaneo / que empieza como deseo / y para en melancolía... CATALINA: ¡ Basta ya ! ( En tono más calmado). Aquí vamos a pasar la noche. Desensilla. ROSALINDA: ( Chocosa). ¿ Aquí ? Pero si está hórrido. CATALINA: Sólo que quieras pasar toda la noche cabalgando. El siguiente pueblo está a leguas de aquí. Además es peligroso continuar. Baja. CATALINA se baja del caballo. ROSALINDA permanece montada. CATALINA: ¿ Quieres seguir cabalgando ? ROSALINDA: Los caballeros ayudan a las damas a bajar del caballo, Alonso. Soltando un bufido de impaciencia, CATALINA ayuda a desensillar a ROSALINDA. ROSALINDA: Gracias,"caballero". CATALINA: De nada,"dama" ¿ No sería más fácil si te quitaras el velo ? Ya no lo necesitas. Es de noche. ROSALINDA no contesta. CATALINA: Ahorita enciendo una fogata. No te separes de aquí. No tardo... ROSALINDA: ¿ A dónde vas ? ¿ Me vas a dejar sola ? CATALINA: Voy por leña. Las fogatas por lo general la necesitan ( Impaciente). No te va a pasar nada. ROSALINDA: ¿ Por qué estás tan enojado ? ¿ Qué te hice ahora ? Hace unos instantes venías de buenas. CATALINA: Es una tontería. No tiene importancia...( Pensándolo). No tienes la culpa. ROSALINDA: Alonso, te exijo que me digas la razón de tu enojo. CATALINA: Me pudre que cantes. No lo soporto. ROSALINDA: Oye, estudié con madam Salieri. Mi voz es educada. Hermosa dicen muchos. CATALINA: No-es-tu-voz, entiende. Es la canción. Me trae malos recuerdos. ROSALINDA: ¿ Cuál ? ¿ La de...( Cantando). Este amoroso tormento / que en mi corazón se ve... ROSALINDA deja de cantar al sentir la mirada homicida de CATALINA. CATALINA: Sí, ésa. ROSALINDA: ¿ Recuerdo de algún mal amor ? CATALINA: ( Pensativa). Yo no diría malo...Al contrario. ROSALINDA: Ay, que romántico. Yo también estoy enamorada. Bueno, eso creo. CATALINA: ¿ Cómo ? ¿ No lo sabes ? ROSALINDA: Tú, que se ve eres hombre de mucho mundo, dime ¿ Cómo es estar enamorada ? CATALINA: ( Abstraída). Sientes un fuego aquí en tu pecho que no te deja ni dormir. No comes. Todo el día te la pasas pensando en él ( Por la mirada de ROSALINDA). En ella en mi caso. Añoras la fuerza de sus brazos, la seda de sus besos. El aroma de su cabello. Y en tus oídos suena su voz musitándote versos de amor... ROSALINDA: Ay, a mí nunca me han dicho versos de amor ¿ Te sabes alguno ? CATALINA: ¿ Qué no he de ver tu semblante ? ¿ Que no he de escuchar tus ecos ? ¿ Que no he de gozar tus brazos ? ¿ Ni me ha de animar tu aliento ? ¡ Ay, mi bien ! ¡ Ay, prenda mía ! dulce fin de mis deseos ¿ Por qué me llevas el alma, dejándome el sentimiento ? Mira que es contradicción que no cabe en un sujeto tanta muerte en una vida tanto dolor en un muerto Más ya que es preciso ¡ Ay, triste ! en mi infelice suceso ni vivir con la esperanza ni morir con el tormento... ROSALINDA: Debiste quererla mucho. Y no entiendo por qué ella te dejó. A mí me dices un poema de ésos y...difícilmente te dejaría ir. CATALINA: ( Hosca). No me dejó. Se murió. Nos amábamos...Como nadie se ha querido. ROSALINDA: Eres joven. Apuesto. Verás que no tardas en encontrarte a una mujer...de tu clase. CATALINA: Gracias, eres muy amable. Rosalinda. ROSALINDA: Ay, dime otro poema. Me encantan. CATALINA: Hay que encender la fogata. Ya está arreciando el frío. ROSALINDA: Uno corto. MALEANTE 1: ( En OFF). Por Dios, don Juan que soy doncella / la puntita nada más / nada, nada toda ella / y los güevos además... Entran dos MALEANTES apuntándoles con sendas carabinas. MALEANTE 2: Las manos bien arriba o se los lleva la chingada. Compadre... El MALEANTE 1 se acerca a despojarlas de su dinero. MALEANTE 2: Y tú que decías que este día nos íbamos a ir en blanco. MALEANTE 1: Cualquiera se equivoca, compadre. Las joyas, mamacita. ROSALINDA entrega sus joyas. CATALINA: Par de cobardes, culeros ¡ Peleen como los hombres ! MALEANTE 2: ¿ Oíste, compadre ? Nos dijo culeros. MALEANTE 1: Pues yo sí soy, compadre. No sé usted. MALEANTE 2: A mí me encanta. Usted dice si me deja a la vieja o al revés. A mí me da igual. El MALEANTE 1 revisa a ROSALINDA, dándole la vuelta. Le mira el trasero. MALEANTE 1: Pues está muy pinche, compadre pero peor es nada. Usted escoja. MALEANTE 2: Déjeme al joven y usted llévese a la vaca. ROSALINDA: ( Angustiada). Alonso, por favor. Haz algo. CATALINA: Cállate ¿ Quieres ? MALEANTE 2: Cállate tú y bájate los pantalones ( Siniestro). No me gusta coger cadáveres. Al oír esto, ROSALINDA se echa a correr. El MALEANTE 1 se ríe divertido y sale tras ella. MALEANTE 2: ¿ No oíste ? Bájate los pantalones. CATALINA lo mira con odio y tarda en obedecer. Se los quita. MALEANTE 2: Mh. Bonitas piernas. Hasta parecen de mujer. La espada. Arrójala lejos y no quieras pasarte de lanza. CATALINA se quita la espada y la arroja. A lo lejos se escuchan los gritos angustiosos de ROSALINDA mezclados con las risas del bandido. MALEANTE 2: ( Sonriendo). Nos estamos tardando. Ellos ya empezaron. Súbitamente CATALINA saca una daga y la arroja contra el MALEANTE quien cae muerto con la daga clavada en el pecho. CATALINA toma su espada y sale a toda prisa. El escenario queda vacío. Se escucha un gran grito y los sollozos de ROSALINDA. Instantes después entran CATALINA abrazando a ROSALINDA ,llorosa ya sin velo y con la ropa hecha jirones. Ya no trae la botarga. CATALINA: Cálmate ¿ Quieres ? Ya pasó. ROSALINDA: ( Llorando). Que no lo sepa mi papá. Menos mi novio ¡ Jura que no se lo vas a decir a nadie ! ¡ Nadie tiene que saberlo ! CATALINA: ¿ Alcanzó a... ROSALINDA: ( Histérica). Que vergüenza, Dios mío. CATALINA: ( Abrazándola protectora). Juro que no diré nada pero tengo que saber ¿ Alcanzó a venirse o no ? Es importante. Vayas a quedar embarazada y yo qué cuentas voy a dar. ROSALINDA: ¿ Qué es eso de venirse ? No te entiendo. CATALINA: ( Al borde de su paciencia). Que si acabó. ROSALINDA: ( Berreando). No sé de qué me hablas. CATALINA: ¡ Que si te la metió, Rosalinda ! ROSALINDA: ( Calmándose). ¿ Qué cosa y por dónde, Alonso ? CATALINA: ¿ Te metió algo, sí o no ? ROSALINDA: ( Con un hilo de voz). No... ( CATALINA deja escapar un gran suspiro de alivio). ROSALINDA: ¿ Qué es lo que me iba a meter ? CATALINA: ( Irritada). ¿ Que significa esto ? ¿ Por qué vienes disfrazada ? ROSALINDA: Dime por favor qué me iba a meter, Alonso. CATALINA: Contesta tú primero ¿ Por qué el velo y esa falsa barriga ? ROSALINDA: Ideas de mi papá. Que temía que tú me fueras a hacer algo. CATALINA no contesta pero se muestra satisfecha. Comienza a vestirse. CATALINA: Lo entiendo. Eres muy bonita. ROSALINDA: Gracias ¿ No me vas a decir ? CATALINA: Me cuesta trabajo creer que no lo sepas y más estando tú, a punto de casarte. ROSALINDA: ¿ Tan malo es que no quieres decirme ? CATALINA: No es malo, ni feo ni vergonzoso. Es lo más sublime que puede haber entre un hombre y una mujer. Cuando se aman. No como lo pensaba hacer este imbécil. ROSALINDA: Te escucho... CATALINA mira largamente a ROSALINDA. CATALINA: Me pagan por protegerte, no por darte clases de ayuntamiento. Ahorita regreso... CATALINA toma de los pies al cadáver del bandido y arrastrándolo lo saca de escena. ROSALINDA también se marcha. Se escucha como una pala escarba en tierra. Cambio a luz de día. El ambiente se llena de cantos de aves. Poco después cesan las paletadas. Entra CATALINA limpiándose las manos. ROSALINDA canta. ROSALINDA: ( Tras pausa, dejando de cantar. En OFF). ¿ Y después que sigue ? CATALINA: Se desnudarán ambos. El te acariciará. Te besará. Recorrerá con sus manos fuertes todo tu cuerpo. Tu corazón empezará a latir tan fuerte que sentirás que se te sale del pecho. ROSALINDA: ( En OFF). Ajá ¿ Y luego ? CATALINA vive con intensidad lo que está narrando. CATALINA: Tomará su miembro que para esas alturas estará rígido, poderoso y lo meterá suavemente pero implacable en tu parte...Te sentirás llena. Se empezará a mover primero lentamente luego más de prisa. Su vientre chocará contra el tuyo, mientras se besan con arrebato y él te susurra palabras de amor a tu oído. Tú clavas tus uñas en su espalda y comienzas a moverte también, al unísono que él. De repente, como un rayo que te fulmina de placer, te vienes. Gritas... ROSALINDA: ( En OFF). ¿ Te vienes ? ¿ A dónde ? CATALINA: ( Impaciente). Terminas. ROSALINDA: ( En OFF). No te entiendo ¿ Cómo es eso ? CATALINA: Todo tu cuerpo se envara y sientes claramente como tu parte suelta un jugo, líquido, qué se yo, que envuelve el miembro de tu amado, quien no tarda también en venirse arrojando dentro de ti un líquido ardiente... ROSALINDA: ( Tras pausa. En OFF ) Ay pero que porquería. Que asco ¿ Seguro que es así ? CATALINA: ( Irritada). Es así y no le veo ni lo sucio ni lo reprobable, Rosalinda. Es una sensación divina. El placer máximo que pueda experimentar un hombre y una mujer. ROSALINDA: ( En OFF). ¿ Y yo lo voy a tener que hacer con mi novio ? CATALINA: Si se casan, sí. Además es obligación de la esposa hacerlo cuando el marido se lo pida. Que no es obligación, una lo hace encantada de la vida ¿ Te falta mucho ? Ya tenemos que irnos. Entra ROSALINDA luciendo entallado y escotado vestido. Se ve hermosísima. CATALINA la mira con arrobo y con envidia. ROSALINDA: Ya estoy lista. Cuando quieras nos vamos...¿ Qué tienes ? CATALINA: Nada. Te veía...Eres muy hermosa, Rosalinda. ROSALINDA: Gracias, Alonso. No te irás a enamorar de mí ¿ Verdad ? CATALINA: ¿ Yo ? No, imposible. ROSALINDA: ¿ Por qué no soy tan bella como tu amada ? CATALINA: ( Evasiva). Te ayudo a subir a tu caballo. ROSALINDA: Contesta ¿ No soy tan hermosa como ella ? CATALINA la toma por el talle y la sube a su caballo. CATALINA: No me puedo enamorar de ti porque eres un encargo, un negocio entre tu padre y yo. Si lo hago, estaría traicionando su confianza y eso un caballero no lo hace. ROSALINDA: Lástima... CATALINA: ¿ Lástima ? ROSALINDA: ¿ Puedo ser sincera contigo ? ROSALINDA se detiene, recapacitando en sus palabras. CATALINA la mira con el alma en un hilo. ROSALINDA: Nada. Vámonos... Pensativa y sintiendo que pisa terreno peligroso, CATALINA no pregunta más y ensilla su caballo. Se llena de tristeza. untas emprenden el camino, saliendo de escena. Luz a otra parte del escenario. Entran ruidosos PARROQUIANOS a ocupar las mesitas. Beben, juegan naipes o a las vencidas. Poco después en un extremo del escenario entran CATALINA y ROSALINDA. La primera mira con desconfianza en derredor. ROSALINDA: Aquí vamos a descansar ¿ Verdad ? Ay, qué bueno. Ya no soporto estar un minuto más sentada. CATALINA: No, aquí no. Es peligroso. Vamos a seguirle. ROSALINDA: Alonso, quiero descansar en una cama-cama. Si es por el dinero, yo traigo. CATALINA: No es por el dinero, entíéndeme. Este es un sitio peligroso y no voy a ponerte en riesgo ROSALINDA: Está feo ¿ En qué le ves lo peligroso ? CATALINA: ¿ No te fijaste en un perro que estaba comiendo en la entrada de este pueblo ? ROSALINDA: Sí ¿ Qué tiene ? CATALINA: Se estaba comiendo una mano humana. Entre más pronto nos vayamos, mejor. Los PARROQUIANOS han reparado en los recién llegados. Se secretean -entre sí y miran con lascivia a ROSALINDA. Se ponen de pie y se acercan a ellas. ROSALINDA: ( Confidencial). Nos están rodeando, Alonso CATALINA: Estáte sosiega y no digas nada. Yo hablo. HOSPEDERO: ¿ Qué se les ofrece, fuereños ? CATALINA: Comida, aguardiente y un par de cuartos. Vino para la señorita. HOSPEDERO: ( Iniciando mutis). Claro que sí. Síganme por favor. Uno de los RUFIÁNES se acerca a CATALINA haciendo sonar ruidosamente su mazo de naipes. CATALINA desensilla y ayudar a bajar a ROSALINDA. RUFIÁN 1: ¿ Quiere retar a la suerte, amigo ? CATALINA: Si vale la pena lo que esté en juego ¿ Por qué no ? RUFIÁN 1: ¿ Cómo ve trescientos duros ? CATALINA: Lo siento, no cargo con tal cantidad. RUFIÁN 1: ( Por ROSALINDA). Pero trae algo que lo vale. Puede que más valioso. CATALINA: La dama no está en juego. Se alza un murmullo de burla. CATALINA: ¿ Qué ? ¿ No les cuadró ? RUFIÁN 2: Es que aquí nadie nos desaira...Y vive para contarlo, amigo. Varios de los RUFIÁNES desenfundan pistolas y le apuntan. RUFIÁN 1: Le estamos ofreciendo la oportunidad de ganarse un buen dinero, amigo. Si fuéramos cualquier rufián, nada nos costaba darle un plomazo y...agarrar lo que no nos hemos ganado. RUFIÁN 3: ¿ Entonces qué, amigo ? ¿ Retamos al destino por las buenas...o por las malas ? CATALINA: Con esos razonamientos, ni coraje da. Vengan los naipes. ROSALINDA: ( Atónita). ¿ Me vas a apostar, Alonso ? Entra el HOSPEDERO. HOSPEDERO: ¿ Pasa algo ? CATALINA: Cállate y vete con el hospedero. Enciérrate en tu cuarto y por favor, confía en mí ( A los RUFIÁNES). Caballeros... CATALINA se marcha con los RUFIÁNES saliendo de escena. ROSALINDA va al otro extremo del escenario con el HOSPEDERO, quien deposita un arcón cerca de una cama. Se va el HOSPEDERO. ROSALINDA camina inquieta por la estancia. ROSALINDA: Ya cálmate ¿ Quieres ? Seguramente les ha de estar ganando. Sí, se ve que es bueno en eso del juego. Yo no quiero que ninguno de esos pelafustanes me haga nada. No cómo me platicó Alonso que se hacía el amor. Ay, ya lleva horas abajo ¿ Que juego es ése, que se tarda tanto ? Tú descansa, relájate. Dios mío ¿ En dónde vine a caer ? ¿ Y si me escapo por la ventana ? No, no sabría para dónde agarrar y no tardarían en atraparme ¿ Qué hago, virgen de los Remedios ? ¿ Qué ? Unos toquidos la sobresaltan. Se acerca angustiada a la puerta. ROSALINDA: ¿ Quién ? CATALINA: ( En OFF). Soy yo, Alonso. Ábreme. ROSALINDA abre. Entra CATALINA, quien de inmediato cierra la puerta tras de sí. CATALINA: Ya estuvo... ROSALINDA: ( Con una gran sonrisa). ¿ Ganaste ? CATALINA: No, perdí. Usaron trampas hasta cansarse. CATALINA se arroja sobre el arcón y comienza a revolver la ropa, sacando prendas íntimas. ROSALINDA: ¿ Eso significa que me voy a tener que acostar con uno de ellos ? CATALINA: Con uno no. Con todos. CATALINA con prisa se comienza a desnudar. ROSALINDA: ( Dándole el ataque). Me muero, mi Dios,me muero ( Berreando). Yo no quiero que me hagan esas cosas tan horribles que me platicaste. Debo llegar virgen, impoluta ¿ Qué haces ? CATALINA: No preguntes y métete debajo de la cama. Oigas lo que oigas no salgas ni hagas ruido. Rápido que ya no tardan en llegar. CATALINA apaga la vela y todo queda en penumbras. ROSALINDA obedece. CATALINA se desnuda y se pone un camisón de encaje, coqueto y seductor. ROSALINDA: Alonso... CATALINA: ¿ Qué ? ROSALINDA: Si he de hacer eso, quisiera que me lo hicieras tú primero. CATALINA: ( Tras breve pausa). Cállate. Ahí llegan... Se oye un murmullo de voces acercándose. RUFIÁN 1: ( En OFF). Ni madres. Yo le eché el ojo primero... RUFIÁN 2: ( En OFF). Oh, cabrón. RUFIÁN 1: ( En OFF). ¿ Qué ? ¿ No te gustó, pendejo ? RUFIÁN 3: ( En OFF). Lo que no nos gusta es ser hermanos de leche. RUFIÁN 1: ( En OFF). Pues se joden que yo voy primero. Háganse mientras una puñeta. Se escuchan toquidos en la puerta CATALINA: ( Con voz de mujer). Por favor,sean corteses. De uno en uno. ROSALINDA se desconcierta al escuchar la voz de una mujer.Entra el RUFIÁN 1. RUFIÁN 1: Masita, bizcocho.Que buena estás... CATALINA: Trátame con gentileza que soy doncella... RUFIÁN 1: Pero antes... El RUFIÁN 1 busca en derredor. CATALINA: Si buscas a Alonso está en su cuarto. Dijo que iba a matarse por haberme perdido en un juego. RUFIÁN 1: Mejor. Así nos ahorra el trabajo de matarlo mañana temprano. El RUFIÁN 1 va a buscar debajo de la cama pero CATALINA recostada en la cama, se abre de piernas. CATALINA: ¿ Por qué no buscas mejor aquí ? Está suave y calientito. RUFIÁN 1: ( Mientras se desnuda). ¿ Y crees que no ? El RUFIÁN 1 se lanza sobre CATALINA.Esta saca una daga debajo de la almohada y mata de varias puñaladas al RUFIÁN 1 quien muere lanzando un gran suspiro. RUFIÁN 2: ( En OFF). ¿ Ya tan rápido, hijo ? ¿ Ya puedo pasar ? CATALINA empuja el cadáver del RUFIÁN 1 quien cae a un lado de la cama. ROSALINDA comienza a gritar aterrada. CATALINA: ( En voz baja. Perentoria). Cállate o nos lleva la fregada a los dos ( En voz alta. Hablando como mujer). El que sigue por favor.. RUFIÁN 2: ( En OFF). Tú no, cabrón. Me toca a mí. RUFIÁN 3: ( En OFF). ¿ Por qué yo siempre hasta el final ? Me va a tocar toda menganbreada. CATALINA se pone de pie y toma su espada. RUFIÁN 2: ( En OFF). Quién te manda ser el más pendejo. Ahí voy, mamacita. Entra el RUFIÁN 2.CATALINA lo ensarta. Moribundo, el RUFIÁN 2 se regresa por la puerta. RUFIÁN 2: ( Con un hilo de voz). Viéndolo bien, mejor pasa tú, hijo. Ya se me quitaron las ganas. Entra el RUFIÁN 3 en tanto su compañero se desploma muerto. CATALINA le pone la punta de la espada en el pecho. El RUFIÁN 3 se aterroriza. CATALINA: ¿ Qué horas son, usarsé ? RUFIÁN 3: ( Muerto del susto). Las once... CATALINA: Dichoso usarsé que sabe la hora en que muere ( Lo mata). CATALINA limpia su espada con la ropa del último de los RUFIANES. De repente se descubre reflejada en un espejo. Con satisfacción se mira su cuerpo engalanado por el femenino camisón. Toca con placer la tela y se llena de tristeza. ROSALINDA: ( Histérica). ¿ Ya ? ¿ Ya ? Dime que ya puedo salir. No soporto más. CATALINA: ¡ No ! Deja y me visto... CATALINA se despoja del camisón. Lo huele con deleite y luego comienza a vestirse de hombre. ROSALINDA: ( Angustiada). Ya déjame salir. Hay un hombre muerto aquí cerca de mí. Su sangre me está manchando ¿ Qué tanto haces ? CATALINA ayuda a salir a ROSALINDA quien sufre un colapso nervioso Abraza a CATALINA sin dejar de llorar. CATALINA: Ya. Cálmate,ya pasó todo. Deja deshacerme de los cuerpos. ROSALINDA: ¡ No me dejes aquí sola, Alonso !¡ Abrázame y di que ya todo terminó ! CATALINA: Ya, chiquita, ya. Calmada... CATALINA la abraza con fuerza y la consuela como si fuera una niña pequeña. Entra el HOSPEDERO con una jerga y una cubeta. Mira los cadáveres y denegando, los saca de escena para luego limpiar la sangre. Se marcha el HOSPEDERO. CATALINA: Descansa.Mañana nos espera una jornada larga ¿ Mh ? Ya tranquila. Nadie te hará daño mientras yo esté a tu lado... CATALINA la recuesta en la cama con cuidado. ROSALINDA: No te vayas. Abrázame con fuerza. CATALINA: No puedo dormirme aquí contigo, Rosalinda. ROSALINDA: Te lo suplico. De otra manera no podría descansar. Di que te importo y que me vas a proteger... CATALINA se acuesta a un lado de ROSALINDA. Esta parece quedar dormida. CATALINA aspira el aroma de la blonda cabellera de ROSALINDA y la acaricia. CATALINA: ( Para sí). ¿ Cómo me vería con esta cabellera ? Es larga, sedosa y huele a nardos ( Mira su ropa). La tela se ve suave... Procurando no despertarla, CATALINA acaricia la ropa de ROSALINDA, pasando su mano por el cuerpo de la mujer. ROSALINDA emite un suspiro de placer. CATALINA alarmada, retira su mano. CATALINA: ( En voz baja). Como desearía tenerla ( Para sí). Le tengo que preguntar dónde compra esta ropa maravillosa. Mañana habrá tiempo... Súbitamente ROSALINDA se gira y con sus manos atrae el rostro de CATALINA y lo besa largamente para sorpresa de ésta última. Oscuro. Entra MÚSICA de cámara tocando el tema de "Este Amoroso Tormento".Se escucha el rasqueteo de una pluma escribiendo en áspero papel. ROSALINDA: ( En OFF). Papi. No sabes cómo estoy contenta de que hayas contratado a Alonso. Ay,es todo un héroe. En dos ocasiones me ha salvado de la ignominia ¿ Ves ? No sólo es guapo si no valiente y arrojado. Haz de cuenta como el Amadís de Gaula. Y se sabe unos poemas que ¡ Uff ! Hemos ido más lentos de lo planeado por tanto contratiempo pero confío en que pronto habremos de llegar con el pesado y mamerto de mi novio... Luz al escenario. DON BLAS lee una carta. GREGORIO a su lado. DON BLAS: ...Tu hija que te adora, Rosalinda... GREGORIO: ¿ Ves,güey ? Y tú que no querías contratarla. DON BLAS: Goyo, no sé si te diste cuenta pero mi hija se está enamorando de Catalina. GREGORIO: Es natural. La ha salvado de peligros.Blas, por favor ¿ Qué peligro hay ? ( Confidencial). No es tortillera. DON BLAS: ( Tras breve silencio). Es que iba con tanta ilusión a su boda. Bueno,a ver al marqués. No quiero que sufra, Goyo. GREGORIO: Tarde que temprano se dará cuenta que Alonso es una mujer. DON BLAS: ¿ Sí,verdad ? ( Denegando). Hasta no verla casada, no voy a descansar. Vámonos,Goyo. DON BLAS y GREGORIO se marchan. Poco después entran cabalgando CATALINA y ROSALINDA. La primera taciturna y la segunda muy contenta. ROSALINDA: ( Feliz. Cantando). Este amoroso tormento / que en mi corazón se ve / sé que lo siento y no sé / la causa por qué lo siento / Siento una grave agonía por lograr un devaneo / Que empieza como deseo / y para en melancolía... ¿ Qué tienes ? ¿ Por qué vienes tan serio ? ( CATALINA no contesta). Ah,es por la canción ¿ Verdad ? Perdóname, se me olvidó que te molesta mucho oírla ( Coqueta). ¿ O ya no te incomoda tanto ? Como respuesta CATALINA suelta un suspiro y prosigue seria. ROSALINDA: ( Tras pausa). Me gustó mucho anoche ( Por la mirada de CATALINA). Nunca me habían besado de esa manera. CATALINA: Yo no te besé. Fuiste tú. ROSALINDA: Las damas nunca piden besos. Los reciben. Además no tiene por qué saberlo nadie, Alonso ( Pícara). Aquí entre nos, me gustaría volverlo a hacer. CATALINA: No puedo involucrarme sentimentalmente contigo, Rosalinda. Eres un encargo. Además pierdo fácilmente la cabeza. Si empiezo a besarte, voy a acabar haciéndote el amor y debes llegar virgen para casarte. ROSALINDA: Luego, te gusto. CATALINA: No soy de tu clase, ni yo, hombre de una sola mujer. ROSALINDA: Quiero que me beses, Alonso. CATALINA: ¿ No estás oyendo que no tengo dominio propio ? ¿ Quieres llegar deshonrada, mancillada ? ROSALINDA: Por tí,sí. CATALINA: Tú no sientes nada por mí, Rosalinda. Estás agradecida porque te he salvado pero para eso me pagan. Anoche...Estabas nerviosa, confundida. Seguramente escuchaste cosas que no pueden ser ciertas. ROSALINDA: Oliste mi cabello, lo tocaste. Luego acariciaste mi cuerpo. Eso no lo soñé, Alonso. CATALINA: ( Tras breve pausa). Toqué tu ropa porque me gusta. Es más, quiero que me digas dónde la puedo comprar. ROSALINDA: ( Enfurecida). Para regalársela a alguien ¿ Verdad ? Eres un canalla, mentiroso ¿ No que no tenías amores ? CATALINA: ¡ No soy ningún mentiroso ! Es para mi hermana. Cuando quieras te la presento. ROSALINDA: ( Abanicándose furiosa). Ajá y me imagino que debes quererla mucho. CATALINA: No me creas. Me vale madre. ROSALINDA: ¿ No soy hermosa ? ¿ No te atraen mis labios ni mi cuerpo ? No puede ser ella mejor que yo. Mírame a los ojos y di que no sientes nada por mí. CATALINA: ( Mirándola fijamente). No siento nada por tí, Rosalinda. ROSALINDA comienza a hacer pucheros y CATALINA a impacientarse. La primera llora desgarradoramente. CATALINA no sabe qué hacer. CATALINA: Está bien. Me gustas. Ya cálmate ¿ Quieres ? ROSALINDA: ( Berreando). No es cierto. Lo dices para contentarme. Nunca te he importado. Me odias desde que me conociste. CATALINA: Dame algún consuelo tú en el dolor que padezco y quien en el suyo muere viva siquiera en tu pecho. No te olvides que te adoro y sírvante de recuerdo las finezas que me debes si no las prendas que tengo. ROSALINDA deja de llorar y comienza a sentirse transportada a algo cercano al éxtasis. CATALINA: Acuérdate que mi amor haciendo gala del riesgo, sólo por atropellarlo se alegraba de tenerlo. Y si mi amor no es bastante el tuyo mismo te acuerdo, que no es poco empeño haber empezado ya en empeño...¿ Ya ? ROSALINDA asiente. Reanudan su cabalgata. Entra a escena un hombre HERIDO. HERIDO: Bendito sea Dios. Ayúdenme por favor. He sido víctima de un terrible y desalmado forajido. Sinvergüenza, ojalá arda en los infiernos. CATALINA se detiene y se baja del caballo. Le da una cantimplora al HERIDO. CATALINA: ¿ Qué fue lo que le pasó ? HERIDO: Nada. Iba camino a Santiago de Querétaro cuando me topé con otro viajero. Se veía buena persona pero resultó ser el más ruin, bajo y traicionero. No quiso pagar una deuda de juego. Eso no se hace. Le reclamé y aprovechando que estaba yo distraído, que me ataca. Mire CATALINA: Pues mal por él si lo llegamos a alcanzar. ¿ Sabe de casualidad cómo se llama ese infeliz ? HERIDO: ¿ Que si lo sé ? Rodrigo Erausto. Que el cielo lo confunda. CATALINA: ¿ Rodrigo Erausto y Cabañuelas ? HERIDO: Ese mero ¿ A usted también lo transó ese hijo de la gran puta ? CATALINA: ( Fúrica). ¡ Ese señor es mi padre, grandísimo cabrón ! Y ningún pendejo lo insulta y queda vivo para contarlo ¡ En guardia ! HERIDO: ( Asustado). Señor, que estoy herido. CATALINA: Con la izquierda lucharé ¡ Defiéndete o te mato como lo que eres,un perro !¡ Y para que lo sepas, hijo de la chingada, él ni ataca por la espalda ni deja de pagar sus deudas ! HERIDO: Malhaya sea mi suerte ¡ Tan cabrón el hijo como el padre ! El HERIDO se echa a correr. CATALINA hace el intento de seguirlo. ROSALINDA: Déjalo, no puede pelear. Es un cobarde. CATALINA: Cobarde y mentiroso ( Subiéndose a su caballo). Vámonos... ROSALINDA: Tu papá debe estar orgulloso de ti ( Por la mirada de CATALINA). Digo, no cualquiera defiende así el nombre de su padre. Si lo llegamos a encontrar ¿ Me lo presentarás ? Me gustaría conocerlo ( Coqueta). Debe ser tan interesante como tú...¿ Qué tienes ? ¿ Por qué estás triste ? CATALINA mira largamente a ROSALINDA. CATALINA: Es una historia larga... CATALINA y ROSALINDA prosiguen su camino, en silencio. Se escucha el tema de la obra mezclado con el rasqueteo de una pluma en papel. ROSALINDA va mirando con ternura a CATALINA. La voz de la primera se escucha en OFF. ROSALINDA: Querido diario, dos puntos. Hoy al platicar con Alonso -divino, maravilloso - me pregunto ¿ Por qué los papis son como son ? No se vale en serio. El tan valiente, tan arrojado y su papi que no se lo reconoce, haga lo que haga. Cómo-va-a-ser. Además ¿ Vas a creer que se fue de viaje y no fue para avisarle que ya había regresado ? Espeluznante ¿ No ? Ay, si ya sentía admiración por Alonso, con lo que me dijo hoy, me desarmó todita. No es justo que nadie sufra así, por la desaprobación paterna... ROSALINDA: ¿ Y yo...podría ayudarte en algo ? CATALINA: ¿ Tú ? Mh, sí. Seguramente nos toparemos con mi papá en el camino o en Querétaro y...te va a ver. Me gustaría que pensara que eres novia mía... ROSALINDA: ( En OFF). ¿ Y qué crees que le contesté, diario del alma mía ? ROSALINDA: ( Emocionada). Por mí, encantada ¿ Eso va a incluir besos y arrebatados abrazos ? CATALINA: ( Tras breve pausa). Será sólo ficción. Él hubiera soñado con tener a una mujer como tú. Y tal vez, si ve que yo lo he logrado... CATALINA no termina. Siguen su camino hasta salir de escena. Cambio a luz de noche. Ruido de grillos. Entra un grupo de PARROQUIANOS a ocupar unas mesitas. Comen y beben con tranquilidad. Poco después entra CATALINA, buscando ansiosa con la mirada en derredor. Parece desilusionarse. Se acerca al HOSPEDERO. CATALINA: Disculpe ¿ De casualidad aquí no se encuentra hospedado el señor Rodrigo Erausto ? HOSPEDERO 2: Hay un Rodrigo, caballero. El apellido no me lo sé ¿ Es usted su amigo o su enemigo ? CATALINA: ¿ Importa eso ? HOSPEDERO 2: No quiero líos. Esta es una posada tranquila, familiar y don Rodrigo...Es un buscapleitos ¿ Viene usted a reclamarle algo ? CATALINA: Sólo a saludarle. Avíseme por favor cuando llegue y vaya preparándome una cena para dos, con lo mejor que tenga. HOSPEDERO 2: Sí, caballero. El HOSPEDERO 2 se retira a seguir atendiendo mesas. CATALINA se dirige a una puerta y toca discreto. ROSALINDA: ( Desde adentro). ¿ Sí ? CATALINA: Soy yo, Alonso ¿ Te falta mucho ? Ya ordené la cena. La puerta se abre y sale ROSALINDA con sus mejores galas. Se ve deslumbrante. ROSALINDA: ¿ Te gusta ? Lo había estado guardando para presentarme así delante del marqués pero hoy es una ocasión especial. Quiero agradar a tu padre ¿ Sí está aquí ? CATALINA: ( Asintiendo). El marqués se desmayará de amor al verte. ROSALINDA: ( Haciendo una caravana). Es usted muy gentil, caballero. CATALINA: ( Correspondiendo ) Y usted muy hermosa. CATALINA le ofrece el brazo y juntos se dirigen a donde los PARROQUIANOS. Todos la miran arrobados, intercambiando codazos o comentarios elogiosos. ROSALINDA: ¿ Crees que le cause buena impresión a tu papá ? CATALINA: Eres la sensación en este lugar. Todos se llenan los ojos con tu donaire y tu hermosura. Entra MÚSICA. Es la misma pavana que bailara CATALINA con FABIÁN. CATALINA: ( Para sí). Esa música... ROSALINDA: ¿ Te molestaría que bailáramos un poco antes de cenar ? CATALINA: N-no. CATALINA y ROSALINDA bailan. Primero con destreza, luego con intensidad creciente. ROSALINDA mira con arrobo a su pareja, colocando su boca muy cerca del rostro de CATALINA. Ya para finalizar la pavana, se escucha un alboroto afuera que llama la atención de todos. Entra un par de HOMBRES cargando en vilo a RODRIGO, hombre avejentado prematuramente y con un parche en un ojo HOSPEDERO 2: ( Irritado a los HOMBRES). ¡ Necios, estúpidos ! Que manera de fastidiar al prójimo. Les dije que no fueran con él. HOMBRE 1: ( Molesto). Usted sabe bien cómo es de terco. No se le puede decir no porque empieza con sus necedades. HOMBRE 2: Usted también para qué le niega el trago. De habérselo dado aquí no nos habría hecho caminar tanto ¿ Llamo al doctor ? HOSPEDERO 2: ¿ Bebió mucho ? HOMBRE 1: Ni medio vaso. RODRIGO: ¡ Suéltenme, desgraciados, maricones ! ( Al HOSPEDERO 2 ) Tú, tráeme una botella de aguardiente o juro por los avernos que aquí te mato ( Por la mirada compasiva del HOSPEDERO 2). ¿ Qué ? ¿ No me crees ? ¡ Soy muy hombre aunque lo dudes ! HOSPEDERO 2: Mejor váyase a descansar, don Rodrigo. Al oír el nombre de Rodrigo, CATALINA se acerca. RODRIGO: ¡ A mí ningún hijo de puta me da órdenes ! RODRIGO saca una espada rota y la blande tembloroso. RODRIGO: ( Por la espada). ¿ La ves bien ? Todavía trae la sangre de un infeliz que osó retarme camino a Querétaro. HOMBRE 1: Don Rodrigo, sosiéguese por favor. e va a poner peor. Cálmese. RODRIGO: ¡ Ningún me calmo ! RODRIGO hace un movimiento brusco y la espada cae de su mano. CATALINA: Yo le invito un trago, don Rodrigo. HOSPEDERO 2: Lo va a matar si lo hace ¿ No ve que está muy enfermo ? CATALINA: Obedezca o se las arregla conmigo. El HOSPEDERO 2 se encoge de hombros y se dirige a servir las copas. CATALINA ayuda a RODRIGO a llegar a una mesa. ROSALINDA los sigue. ROSALINDA: ¿ Es tu papá ? Se sientan todos. Con señas CATALINA le pide guarde silencio. RODRIGO: Gracias, amigo. El cielo te lo ha de multiplicar. CATALINA: Mire, le presento a mi novia Rosalinda. ROSALINDA: ( Haciendo una reverencia). Mucho gusto en conocerlo, don Rodrigo. RODRIGO: ( Con la mirada extraviada). ¿ Es hermosa? CATALINA: Como un amanecer. RODRIGO: Yo tuve una hija así. Era bella como los ángeles. Dulce como la miel. Yo... RODRIGO empieza a quebrantarse. Las lágrimas comienzan a rodar por sus mejillas. RODRIGO: Nadie sabe el bien que tiene hasta que lo ve perdido. Ella quiso agradarme siempre y yo la abandoné. CATALINA: ¿ Por qué, don Rodrigo ? RODRIGO: Porque me recordaba mucho a su mamá. Cada vez que la veía, una daga ardiente atravesaba mi corazón ¿ Cómo olvidar a mi amor, si mi hija me la recordaba a cada momento ? Hazme caso, hijo y no te enamores como yo de lo que no se puede ya recuperar. Llega el HOSPEDERO 2 con vasos y una botella. CATALINA: Demasiado tarde. Ya lo hice... HOSPEDERO 2: Piénselo bien, amigo. Lo va a matar. CATALINA: Brindemos por los recuerdos que asesinan lentamente nuestro corazón. RODRIGO: Por mi hija amada, donde quiera que esté. Dile, cielo, que pienso en ella y que me enorgullece haberla traído al mundo. CATALINA: ( Llorando). Salud. RODRIGO: ( Tras beber un poco). ¿ Cantas, hija ? ¿ Tienes buena voz ? CATALINA asiente, indicándole a ROSALINDA que lo haga. ROSALINDA: Este amoroso tormento / que en mi corazón se ve / sé que lo siento y no sé / la causa por qué lo siento / Siento una grave agonía / por lograr un devaneo / que empieza como deseo / y para en melancolía... CATALINA con un ademán le pide a ROSALINDA que calle. RODRIGO parece haberse quedado dormido. CATALINA se acerca a examinarlo y llorando lo abraza. El HOSPEDERO 2 al ver esta acción, se acerca lo mismo que los HOMBRES 1 y 2. HOMBRE 1: ¿ Ya murió ? HOSPEDERO 2: ( Tras escuchar su pecho). Manden llamar al padre Joaquín ( A los demás). Ayúdenme a llevarlo a la habitación que está aquí abajo HOMBRE 2: ( A CATALINA). ¿ Era algo de usted ? CATALINA sin dejar de llorar, asiente. HOMBRE 1: Reciba nuestro más sincero pésame. HOMBRE 2: ¿ Usted conoce a Perla ? CATALINA: ¿ Quién es Perla ? HOMBRE 1: Su hija. Perla Sánchez Iturriaga. CATALINA: ( Dejando de llorar). ¿ Cuál es el nombre completo de don Rodrigo ? HOMBRE 2: Rodrigo Sánchez Passport. CATALINA y ROSALINDA intercambian una mirada. CATALINA se gira, apenada de haberse puesto a llorar por un desconocido. ROSALINDA: Temo que ha habido una confusión. Nosotros andamos buscando a don Rodrigo Erausto. HOMBRE 1: Este no es. Con su permiso... El HOSPEDERO 2 junto con el HOMBRE 2 sacan el cuerpo de RODRIGO, en tanto el HOMBRE 1 se marcha en otra dirección. CATALINA se seca rabiosa las lágrimas y camina con ROSALINDA hasta llegar a la puerta de la habitación de ésta. CATALINA: Descansa. Mañana es tu gran día. ROSALINDA: ¿ No quieres pasar ? CATALINA: ( Tras breve pausa). Mejor no, Rosalinda. ROSALINDA: Sólo para platicar...Tengo muchas dudas. CATALINA: ¿ Dudas ? ROSALINDA: Pasa. No quiero ventilarlas aquí. CATALINA entra. CATALINA: Tú dirás... ROSALINDA: Verás...¿ Te acuerdas que te dije que no sabía si estaba enamorada del marqués o no ? Y tú me explicaste cómo era estar enamorada. ( Con esfuerzo). Quiero decirte que ya lo estoy...Y no del marqués. CATALINA: ( Soltando un gran suspiro). Me honra mucho tu sentimiento, Rosalinda. Yo también lo estoy de ti. ROSALINDA: ( Con una gran sonrisa. Sofocada). ¿ De veras ? CATALINA: Por eso a donde quiera que vaya, te llevaré aquí ( Se toca la sien). y aquí ( Se toca el corazón). con sempiterno amor. ROSALINDA: ¿ Por qué hablas de distancia ? CATALINA: Porque tú estás enamorada de mi hombría y yo de tu feminidad. Si nos aproximáramos más, con un beso o con un abrazo, no sólo se rompería este gran amor si no su encanto y durante toda la vida viviríamos arrepentidos de haberlo hecho. Terminaríamos odiándonos. ROSALINDA: ( Dubitativa ). ¿ Tú crees ? CATALINA: Sé muy bien lo que te digo ¿ Tú quieres odiarme ? ROSALINDA: No, para nada. CATALINA: Dame entonces una prenda de tu amor que yo conserve y cada vez que la vea o huela en ella tu fragancia, suspire por ti. ROSALINDA: ( Desarmándose.) Ay, Alonso. Qué bonito hablas...Toma de mí lo que quieras. CATALINA se acerca al arcón y toma un vestido y el camisón ya establecido. Los aspira. CATALINA: Ay, huelen a ti. ROSALINDA: ( Halagada ) ¿ Te gusta eso ? CATALINA: Mucho y juro por lo más sagrado que estas prendas serán sólo mías. Ninguna otra mujer u hombre las tendrá. Palabra de Alonso Erausto. ROSALINDA: ¿ Te volveré a ver algún día ? CATALINA: Nunca. Pero estaremos unidos en el sentimiento. Gracias por estas prendas. Serán mi mayor tesoro. ROSALINDA: ( Al ver que se retira ).Alonso, antes de irte ¿ Podrías decirme un poema de amor ? CATALINA: Copia divina en quien veo desvanecido el pincel, de ver que ha llegado él donde no pudo el deseo; alto, soberano empleo exenta de atrevimiento, pues tu beldad increíble, como excede a lo posible, no la alcanza el pensamiento. Tan espíritu te admiro, que cuando deidad te creo hallo el alma que no veo y dudo el cuerpo que miro : todo el discurso retiro, admirada en tu beldad; que muestra con realidad, dejando el sentido en calma, que puede copiarse el alma, que es visible la deidad... ROSALINDA queda impactada. CATALINA se marcha. Luz de día al escenario. Se escuchan cohetones y música de viento. Esto saca de su ensoñación a ROSALINDA que corre presurosa un extremo del escenario, donde nerviosa se da una enésima acicalada. En OFF se escucha la voz de ROSALINDA. ROSALINDA: Papi. Llegamos con bien a Santiago de Querétaro. Si te he de ser honesta, estaba nerviosísima. No por el protocolo y esos menesteres, si no por el marqués ¿ Y si no era como el retrato que me envío ? Horror-al-crimen. Tú sabes que luego a los artistas, para quedar bien con su cliente, les dan una mejoradota a los retratos... En extremo contrario entran GREGORIO Y DON BLAS, éste último leyendo una carta. ROSALINDA: Dije. Donde esté feo, no me caso con él por nada del mundo... DON BLAS: Ay, niña. GREGORIO: Síguele, güey. Entra un UJIER ROSALINDA: Llegó el ujier. Ya sabes. Hizo sonar su bastón y anunció al marqués... UJIER: Su excelencia, el señor marqués Alonso Bobadilla y de la Cueva. Entra el MARQUES. Es joven y bien parecido. Tanto ROSALINDA como el MARQUES se miran, gratamente sorprendidos. Él la besa en la mano y ella hace una graciosa caravana . ROSALINDA: ( En OFF ) Es gua-pí-si-mo, papá y yo también le gusté mucho. Te manda decir que ya están corriendo las amonestaciones para la boda... Tanto DON BLAS como GREGORIO lanzan un suspiro de alivio y chocan las palmas de su mano en gesto de victoria. ROSALINDA y el MARQUES sin dejar de mirarse, se marchan . GREGORIO: ¿ Ves, güey ? Todo salió bien. Los negocios también. Ahora sólo hay que acudir a la boda DON BLAS: ( Viendo la carta ) Qué raro... GREGORIO: ¿ Qué ? DON BLAS: Ya no menciona para nada a Catalina o sea Alonso... GREGORIO: Mejor ¿ No ? DON BLAS: ¿ Qué habrá pasado con ella ? Se escucha MÚSICA. Todo se oscurece y un seguidor ilumina a CATALINA, vestida como mujer luciendo bella en medio del escenario. Avanza a proscenio. CATALINA: Ven, pues, mi prenda amada ; que ya fallece mi cansada vida de esta ausencia pesada ; ven, pues, que mientras tarda tu venida aunque me cueste su verdor enojos, regaré mi esperanza con mis ojos... CATALINA sonríe feliz y abre los brazos como queriendo abrazar a la vida. Cae rápidamente... TELÓN. FIN DE LA HISTORIA. México,D.F.,a 15 de Febrero de 2001. |